Estimados(as):

Siempre los discursos de todos los bandos políticos indican que apoyan a los emprendedores, siendo un elemento muy preciado a la hora de enarbolar banderas de apoyo.  Es cierto que se avanza, pero si hay éxito, claramente se olvidan todos los sinsabores que un emprendedor asumió en el desarrollo de su actividad.  Ahí nadie se acuerda de nada y simplemente quieren la participación del éxito y, dado que en ese momento incluso ya cambió de nomenclatura del emprendedor, pasando a ser calificado de “empresario o gran contribuyente” o un “contribuyente de alto patrimonio”, que debe realizar su contribución al Estado, dado que su “aporte” es justicia.

Me permitiré discernir con postura crítica y claramente en la búsqueda de corregir el merecido reconocimiento al esfuerzo de las personas que han sobrepasado las etapas previas y obtienen el esquivo éxito de los emprendimientos, que a muchos no les corresponderá disfrutar, ya que han perecido en el intento.  Pero me centraré en los exitosos que, a cualquier nivel, quieren capitalizar el esfuerzo desplegado, vendiendo parte o toda la propiedad de su empresa (ya dejó de ser llamado emprendimiento). Asumiremos que el emprendimiento ha sido a nivel personal, es decir, el emprendedor que hoy es un envidiado contribuyente de alto patrimonio tiene la propiedad de su exitosa empresa, junto a su familia, que lo acompañó en las difíciles etapas previas.

¿Cuál es la tributación del emprendedor exitoso?

La máxima: Global Complementario por la utilidad obtenida al vender el emprendimiento, que se obtiene de rebajar del precio de venta el costo corregido de la inversión (obviamente el valor aportado en dinero o bienes), desconociendo todo el esfuerzo desplegado desde el nacimiento de la idea, incluyendo todas las utilidades reinvertidas y los desvelos, malos momentos, pérdidas no reflejadas (hasta familiares), las cuales no tienen validez económica que sean reconocidas por el Estado, que somos todos, al momento de cobrar el impuesto al éxito del ex emprendedor.

Entonces, éste exitoso ex emprendedor y ahora empresario, tendrá que pagar marginalmente el 40% como impuesto (hasta ahora, ya que se pretende modificar la tasa a 43% o más), ya que se le aplicará el Global Complementario por la utilidad obtenida, en el año en que realice la venta. Como gran beneficio se le permite “reliquidar” dicho impuesto por hasta 10 años, es decir, se lleva 1/10 de la utilidad a cada año y se calcula el Global Complementario de cada año, desde que inició la empresa donde radicó su emprendimiento. Asumiremos que este empresario ha tenido buenos ingresos personales durante los últimos 10 años, por lo seguirá quedando afecto a la tasa máxima de la tabla de Global Complementario.  Supongamos que estamos hablando de alguien que obtiene dos millones de dólares por la venta de su emprendimiento (2.000 millones de pesos); pagaría $800 millones de impuesto (40%).

¿Cuánto tributa un inversionista visionario?

Por ejemplo, veamos el caso de un inversionista se compró un terreno, que hoy tiene una plusvalía de un 500%, asumiendo una persona que el único esfuerzo ha sido mantener esa inversión y no liquidarla (pagó impuesto territorial, lo que hay que reconocer), pero su tributación será, hasta el momento, un impuesto del 10% sobre la utilidad que supere las 8.000 UF (aprox. 250 millones de pesos).  Si también ganó dos millones de dólares, pagará por 1.750 millones de pesos (utilidad obtenida en la venta menos la rebaja de las 8.000 UF), el 10%, es decir, un impuesto de $175 millones, muy lejos de los $800 millones que pagará el ex emprendedor exitoso, que comentamos anteriormente.

A nuestro entender, los incentivos están mal puestos y, por ello, queremos proponer que al menos se materialicen en una propuesta que premie a los emprendedores y no los castigue, como es el caso actual cuando el emprendimiento es un éxito.

Como dato general hay que considerar que, de 10 emprendimientos, es posible que uno sea exitoso y los años de espera para el éxito superan fácilmente los 10 (el 20% de los emprendimientos fallan el primer año).

Emparejemos la cancha

Sería bueno que a todos los empresarios que han dejado su esfuerzo en muchas horas de trabajo, de dedicación, de empuje, de sufrimiento, de aporte al país, para llevar adelante su idea, les demos un premio y, al menos, los igualemos al momento de cobrarles el impuesto que se genera cuando quieren disfrutar de su éxito y materializar la obtención de la utilidad, asimilándose al impuesto que se aplica a la utilidad de bienes raíces, que es hoy un 10%.   Ahora si quieren subir ese impuesto, podría ser de un 15%, quizás hasta un 20%, pero muy lejos de un 40% que lo debemos considerar como “el pago de Chile”, para un emprendedor que enalteció muchos valores, entregando capacidad de creación, trabajo, mejora continua para todos y que seguramente seguirá enfrentando su vida con nuevos desafíos.

Nota: También existió un premio tributario a los inversionistas de empresas con presencia bursátil, donde el impuesto era cero por la utilidad obtenida, lo que ahora está cambiando por un impuesto del 10%, pero está lejos de considerar en iguales condiciones a un inversionista y a un emprendedor, ya que son casi antónimos.

Les dejo el tema para que lo consideren, ya que es aplicable a todos los niveles, aun siendo dueños de empresas a través de holding familiares, lo que también debería ser reconocido.

Cuántos casos existirán de aplicación del “pago de Chile” a personas (familias) que han aportado mucho al país y que merecen un trato justo y no desincentivar la creación y engrandecimiento de ideas, acciones, creaciones y quimeras que deben ser premiadas por todos, dado que todos nos beneficiamos de ellas.

Ejemplos recientes son las Startups, que quizás las crearán fuera de Chile, dado que nuestro país no premia los éxitos de los emprendedores. Deberíamos poner incentivos reales a la actividad creativa, obviamente pensando en que con ello los chilenos no requerirán vivir fuera de Chile para poder desarrollar sus ideas, dejando así los réditos en el país (nuevas ideas, trabajo, recursos, prestigio, etc.), que sería el objetivo que deberíamos buscar todos.

Saludos,

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