Por lo general, en lo cotidiano a veces nos olvidamos de cumplir la rigurosidad de la firma de un contrato y ello es un problema cuando fallece una de las partes. Esto lo podemos ver en un servicio de asesoría, en un arrendamiento, en un préstamo, etc., donde no existe el contrato y mientras las partes que conocen el acuerdo cumplen, no hay problemas, que sí se generarán al fallecer alguna de ellas.
Recomendación:
Tener todas las operaciones regularizadas legalmente, con los respectivos contratos y no estar sustentados en los acuerdos de palabra. Ello ayudará a que todo sea transparente y pueda ser conocido, sin efectos no esperados para las partes contratantes, pudiendo continuar con su implementación o validez.
Como evitar cobros que no corresponden o no percibir pagos que están devengados, lo que genera roces al no conocer el acuerdo válido, razón por la cual hay que transparentar las operaciones. Algo muy similar a ventas comprometidas o contrataciones que no están documentadas, incluyendo los trabajadores.
